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December 18, 2015

Así es como se ve un alma gemela.

Unsplash/Pavel Badrtdinov

Todos hemos caído en el agujero del conejo hacía la maravillosa expedición de encontrar a nuestra alma gemela y, durante éste proceso, ambos convertirnos en el alma gemela y es un solo ser.

Mis propias desgracias sobre una distinguida década de citas me han dado demasiadas oportunidades de interpretar estas palabras de 10 letras, pero ninguna me había acercado tanto a ella hasta ahora.

Nada en mi vida de citas ha cambiado drásticamente, pero estaría equivocada al llamar a eso una fuente confiable de definiciones. Es difícil separar, en dichos contextos, lo que es correcto de lo que es incorrecto pero, hay una real y calificativa diferencia entre lo que es informativo y lo que es definitivo. Las experiencias de la vida son informativas.

Si dejas que éstas te definan, puede ser que llegues a habituarte a eso—así que yo busco mis definiciones en otra parte.

Por suerte, ‘alma gemela’ es un tema polémico; mucho se ha dicho acerca de esto—a través de películas, de novelas, a través de diarios fundamentados, a través de opiniones de distintas personas, a través de la experiencia de profesionales. Aun así, es popular en las narraciones versus su singularidad en la forma de vida, la cual le da un misticismo real y una cualidad elusiva.

Aprender sobre las almas gemelas me ha enseñado mucho sobre la ironía.

Yo absorbo todo pero no lo siento.

Más allá del libro de texto, hay por supuesto, existen casos desafortunados, de experiencia propia, en los cuales se me ha catalogado de ser un alma gemela. Esto es desafortunado porque la primera vez que escuché “somos almas gemelas,” vino de un hombre casado, y la última vez que lo escuché fue de un—no tan apropiado—novio, luego de haberlo encontrado engañándome.

Con desconfianza y dolor, me reí en su cara y rompimos ese mismo día.

Es con tal absurdidad que me he llegado a familiarizar con ésta palabra. Algo que debería mantenerse sagrado, mis propias experiencias no han hecho más que adulterarlo.

Perpleja por dicho entendimiento tan torcido y corrompido, continué en mis investigaciones acerca de la psicología, terapia, autoayuda y filosofía. También leí todo lo que pude encontrar en esas repisas. Pero nada de lo que leí se ha acercado más a esto. Dando por hecho que la mayor parte de estar navegando por Facebook es como estar sentado en una máquina tragamonedas—ganancias insignificantes para justificar el tiempo perdido, suave entretenimiento para justificar el caer en distracciones, pero ésta publicación, de uno de mis contactos, ganó la lotería.

Estas palabras cambiaban mi vida cada vez que las leía.

Estas palabras eran medicamento.

Si yo fuera a sanar corazones rotos, probablemente prescribiría estas palabras para luego de despertar, antes de dormir, con cada bocado de amor y cada trago de vino.

Respira cada palabra—luego repítela. Siente como cambia tu cuerpo. Siente como cambia tu mente.

Siente como tu corazón crece más fuerte.

Respira cada palabra—y repite.

“El propósito del alma gemela es suscitar ese amor abrumador, esa compasión, y entender que el corazón (espíritu), cuerpo, y mente se convierte en una sola entidad y de este modo nos inspira a nuestro verdadero despertar. Ya sea que te quedes con esa persona o no, es irrelevante. Aun la experiencia de perder algo tan precioso básicamente sólo nos deja con un mejor entendimiento de quién eres y el bien que puedes hacer para los demás. Tener el corazón roto es una maldición pero el amor nunca muere.” ~ Luis A.

La paradoja de todo esto es que mis “almas gemelas” solamente me enseñaron lo que no es, mientras que en su ausencia he aprendido lo que realmente es.

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Link del artículo oríginal:

This is What a Soulmate Looks Like.

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Autora del artículo: Xiren Wang

Traductora: María José Barillas García

Editoras: Renée Picard (Inglés) / Yoli Ramazzina (Español)

Foto: Unsplash/Pavel Badrtdinov

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