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December 7, 2015

Dije que nunca esperaría por ti o por el amor—pero mentí.

Flickr/Latte Montse

“La claridad y la firmeza provienen de la disposición que uno tenga para bajar el ritmo, escuchar, y observar lo que está sucediendo.” ~ Pema Chodron

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Nunca pensé ser el tipo de mujer que esperaría por un hombre, pero estaba equivocada.

No es como si éste hombre, al que estoy esperando, se haya ido a la guerra o esté lejos estudiando.

Aunque, solamente puedo esperar que esté aprendiendo algo.

Ésta posición es incómoda para mí—me está mostrando aspectos duros sobre mí, los cuales he luchado por aceptar.

Se me hace difícil dejar entrar a personas en mi círculo personal –y me he dado cuenta que, en esta vida, he huido más de lo que me he quedado.

He aprendido que me aterra el hecho que me dejen, así que últimamente intento ser yo la que deja primero.

La realidad es que tengo miedo de dejar entrar a alguien.

Tengo miedo de mostrar el lado completo y torpe de mi alma y hacer que se vayan de mi vida por completo.

Así que, según el punto de vista, me auto-protejo o me auto-saboteo.

Ya sea que los aleje o yo salga huyendo, así que al final, yo soy la responsable de mi dolor y puedo decir que sin importar nada más, la decisión fue mía.

Pero por alguna razón, no puedo huir de éste hombre. No importa lo que haga, siempre regreso a él, así como él también regresa a mí.

A veces odio el hecho de no poder huir completamente de él, ya que significa que no tengo ningún control sobre una situación en donde mis peores miedos pueden terminar siendo manifestados en una realidad.

Duele estar ilusionado y duele aún más pensar que puedo perder definitivamente a éste hombre.

Así que, me siento con mis ojos nublados, con lágrimas en ellos, y me pregunto: ¿cómo llegue aquí?

Para las personas a las que se les hace fácil amar y también las relaciones—son unos afortunados. Porque para el resto de nosotros, entre más viejos somos, se nos hacen más difíciles las relaciones.

He escuchado un dicho sobre el amor:

“Entre más difícil sea el camino, más valdrá la pena el viaje” ~ Wilfred Thesiger

Pero ésta vez estoy apostando con el corazón y son estos altos riesgos los que hacen que me quiera quebrar.

No estoy esperando por el hecho de ser terca, tampoco estoy esperando porque piense que no merezco amar o ser feliz. Estoy esperando porque la historia aún no termina, porque aún se siente incompleta—y porque mientras me asusta, hay algo acerca de éste hombre que, en mis treinta y pico de años, no he experimentado antes.

La peor parte es que sé que para él también es igual.

A veces siento que solamente estoy esperando a que me rompan el corazón porque, ¿por qué habría esto de terminar distinto de cómo terminan las demás cosas en mi vida?

Pero luego pienso en todo lo que él y yo hemos pasado. Pienso en la cantidad de tiempo que ha pasado y que ni siquiera se ha empezado a borrar el hilo rojo que nos conecta.

Y pruebo nuestra historia, rica como el vino de invierno y, sé que aquí existe una verdad.

Sin embargo no puedo ayudarlo con esto—y para dos personas que han sido mejores amigos, me siento perdida al no poder estar con él en esos momentos.

A veces mi estómago da vueltas mientras leo mensajes que hacen que mi corazón se derrumbe—porque no sé qué será lo que él vaya a escoger y me enfrento a miedos que no había conocido antes.

Y entonces, me encuentro a mí misma esperando.

Esperando a ver si esta vez será como las anteriores o si tal vez él se dará cuenta lo importante que es la honestidad, la amistad y una conexión apasionada, en las realidades de una relación consciente.

Porque la cosa es así, yo ni siquiera sé si él ya se dio cuenta que esto es lo que él había buscado todo este tiempo.

Él ha crecido y se ha presionado, y la razón por la que muchas conexiones se hayan roto es que él está buscando algo más. Puedo verlo en sus intenciones y en su corazón, el ansía algo que pueda llevar al banco.

Yo no puedo ayudarlo con esto y tampoco puedo presionarlo para que vea a lo que está siendo desafiado en estos momentos, para demostrar si realmente ha crecido o no.

Porque en algún punto, todos nos hemos enfrentado a esa prueba de ver si caemos a los que éramos antes o tomar la decisión de convertirnos en la persona que siempre hemos debido ser.

Sé todo esto muy bien—ya lo tuve que vivir.

He sido desafiada para ver si cometía los mismo errores ya cometidos, y no escoger situaciones que mí ser Superior sabía que no eran las que yo necesitaba realmente—o si hubiese tomado la decisión de arriesgarme a lo desconocido.

Pero él está ahora caminando su propio camino—y aunque deseo que hubiésemos llegado a la meta al mismo tiempo, no lo hicimos.

Ahora, mi única opción es correr y auto-protegerme o quedarme y esperar, en realidad, observar que pasará, si en realidad confío en él y en su proceso.

Así que mientras duele demasiado, he escogido esperar. No tanto para él sino para mí, porque esto se trata de ver si en realidad yo también estoy lista.

Y si corro, o utilizo a algún otro hombre para olvidarme de él, estaría repitiendo los mismos errores de mi pasado. Estaría haciendo de nuevo todas las cosas que hice, en un pasado, para borrar a éste hombre de mi vida—pero agradecida que nunca sucedió.

Así que esta vez, mi única opción es esperar. Y tener la esperanza que tal vez, simplemente tal vez, ésta vez sea distinto.

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Link del artículo oríginal:

I said I would Never Wait for You or for Love—but I Lied.

 

Autor del artículo: Kate Rose

Traductora: María José Barillas García

Editoras: Ashleigh Hitchcock (Inglés)/Yoli Ramazzina (Español)

Foto: Flickr/Latte Montse

 

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