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February 25, 2016

Estoy dejando ir el “para siempre contigo.”

Unsplash/Anita Peeples

“No es el tiempo o la oportunidad lo que determina la intimidad—es solamente la disposición. Siete años serían insuficientes para hacer que algunas personas se conozcan entre ellas y, para otras siete días es más que suficiente.” ~  Jane Austen, Sentido y Sensibilidad.

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¿Acaso he malinterpretado nuestras caminatas por la noche con mi mano en la tuya?

¿He puesto más interés del que he debido en tus besos, en tus labios en mi clavícula?

No soy nueva en esto del romance y tampoco soy completamente ingenua. Y aun así, he empezado a preguntarme que significa para ti el “para siempre conmigo.”

Porque tus palabras hablan de una vida conmigo pero me mantienes separada de lo que te hace real.

Son las pequeñas cosas que he notado y que antes no lo hubiese hecho.

Como cuando hacemos el amor, estoy desnuda para ti en cuerpo pero, raramente en alma. Eres un experto en quitar mi ropa pero mi honestidad te convierte en alguien callado y alejado.

No quiero convencerme de algo que no tenemos. Bueno, en realidad, si quiero pero, sé que es mejor no ir allí.

Muchas veces somos como el océano y la orilla, encontrándonos pero a la vez retirándonos, nunca aceptando por completo la totalidad de la intimidad que deseo.

Recibo tus flores, esas que llegan a mi puerta sin fallar, siempre preguntándome si este ritual es algo que llegaré a odiar algún día.

Tráeme una margarita que hayas cortado del camino, susurra tus secretos a mi oído. Sonríe con intento tu picardía. Deseo sentir lo tibio de tu piel. No es nada que hayas hecho lo que duele, es que estoy peleando por llegar a una profundidad tuya que nunca has revelado.

Mi amor, me quemo por ti, pero tú eres el frío de una noche de tormenta en invierno.

Tus manos crean arte en mi piel pero, al final nunca soy la obra maestra.

Me alimento de los restos de conexiones que hemos compartido. Temo que nunca será suficiente, los fragmentos de tu autenticidad han sido regados sin generosidad en la mesa de nuestro amor.

Mis pechos en tus manos no son una ofrenda sagrada, sino una búsqueda de destreza en tu parte.

Tengo miedo que lo que tenemos no dure durante la vida que espero ser tuya.

Porque cuando estamos juntos, yo estoy sola en la habitación.

Porque cuando me llamas sé que no soy lo único que está en tu mente.

Porque nos vemos bien en papel pero, en la vida real no hay carne en los huesos de nuestra relación.

Sé que tengo que alejarme y que, cuando lo haga probablemente tú dirás, “Pensaba que estábamos bien.”

Si no reúno el coraje para hacer esto, un día seremos como dos extraños y eso me rompería el corazón.

No hay suficiente de ese algo que te lastima, que te hace temer, de eso que te hace vulnerable a este amor y unirnos a través de los tiempos difíciles.

Sé que no sabes de lo que estoy hablando, de esta manera es en la que siempre has amado. Has dado lo que tienes y yo no puedo preguntarte porque lo que tienes por descubrir acerca de ti.

Soy tuya por siempre pero, por siempre es demasiado tiempo con alguien que se desliza como una sombra a través de los pasillos.

No soy la indicada, lo sé muy en el fondo. No soy la adecuada para un baile de siluetas sin cara ni forma.

Te dejo ir, no sé cómo abrir tu caparazón auto protectora.

Por siempre seré tu indicada para ahora.

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Link del artículo oríginal:

I’m Letting Go of Forever With You.

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Autora del artículo: Monika Carless

Traductora: María José Barillas García

Editoras: Renée Picard (Inglés) / Yoli Ramazzina (Español)

Foto: Unsplash/Anita Peeples

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