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December 24, 2013

La autorización es importante para mí. ~ Mariela Cruz

La discusión sobre la autorización en Ashtanga Yoga se ha puesto de moda últimamente.

Acabo de leer un artículo con muchas opiniones recopiladas, la mayoría de ellas anónimas. Necesito pronunciarme al respecto en honor a mis maestros y a mi propio camino.

Hay un amor en el Ashtanga. Un amor que es difícil de explicar y que va más allá de cualquier papel, autorización o certificación. Sólo es real para algunos de los que hemos estado en Mysore. Para algunos de los que hemos estudiado con Guruji y Sharath. Ustedes saben a qué me refiero.

Ahora el mundo entero va a Mysore: nuestra escuela se ha convertido en el “hot spot” y hasta le han llamado el “Harvard del Yoga”. Para mí sigue siendo el pequeño y humilde shala guiado por este maestro fuerte y confiable, mi Guruji, Sri K. Pattabhi Jois. Los números han crecido, el shala también en tamaño y estudiantes, pero la esencia de lo que encontré en Mysore reside en una cámara secreta y profunda en el fondo de mi corazón.

Mi historia es poco usual y la comparto porque algunos dicen que ir hasta Mysore es muy caro y que las responsabilidades familiares y de trabajo se los impiden. Creo que es un llamado del corazón. Conocí a mi Gurú cuando era una triste madre soltera de cuatro niños pequeños, abogada frustrada y con una depresión muy grande en todo mi ser. La vida se sentía inútil. La vida era opaca.

Nunca podré pagarle a mis maestros todo lo que me han regalado. Encontré mi medicina. Me encendieron la luz de nuevo. Cuando fui a India por primera vez, fue tan grande el sacrificio y las peripecias para encontrar lo que andaba buscando que juré que sería mi primer y único viaje. Muchos han seguido y esto no deja de sorprenderme. Mientras escribo esto, estoy terminando de empacar para mi viaje número 11 y sólo puedo decir que la Gracia es un elemento importante de esta práctica y ha permitido que todo suceda.

El famosísimo: practica y todo llega.

Y así fue como en ese entonces encontré a mis maestros, empecé a practicar, el sol salió de nuevo. En mi país Costa Rica no tenía maestro, pero las pocas veces que veía a Guruji o Sharath al año en Estados Unidos e India sobraban para darme nuevas fuerzas y llenar mi corazón de entusiasmo y éxtasis. Tuve las agallas incluso de casarme de nuevo y tener tres niños más: todos ellos son mi motivación para seguir adelante.

Y siempre regresar a casa. Regresar a Mysore.

Mysore te marca. El shala queda en los poros y en el corazón por el resto del año. Más allá de la vida social, mi tiempo en Mysore es sagrado. Es tiempo para reflexionar, ir hacia adentro, dar todo de todo. Revaluar dónde estoy en mi vida.

Mi hija estuvo conmigo hace cuatro años, mi tercer varón viene conmigo en este próximo viaje. Mi intención sería llevarlos a todos eventualmente si quieren: siete almas que me escogieron como mamá porque tal vez sabían que su madre estaba loca de amor por el yoga.

Dejaría de comer si eso significa tocar de nuevo los pies de mi maestro. Pero todo sucede y el amor sigue expandiéndose. La práctica me ha ayudado a tener la claridad mental y la energía para hacer mi parte. Y todo está bien cuando regreso a San José: Dios cuida mi familia, el shala y los estudiantes.

He cultivado por años la posibilidad de confiar. Sé que no estoy a cargo de nada, sólo estoy siguiendo mi corazón. Seguiré yendo a Mysore mientras pueda, más allá de cualquier autorización o certificación. Voy porque amo estar allá. Hay un amor que se siente en las calles, en el aire, en los ojos de la gente. Hay una expansión del ser que sucede en esa escuela, que nos invita a cuestionarnos todas las ideas limitadas que hemos albergado de nosotros mismos y a creer que sí podemos.

No sólo la práctica: la vida. Podemos alcanzar todo aquello que nos propongamos y despertar de nuevo la pasión por vivir.

Han sido muchos años de levantarme temprano, encontrar formas creativas de hacer mi práctica en medio de una familia, embarazos, trabajo, proyectos, sueños. El amor sigue creciendo y siento una gratitud absoluta por la transformación tan profunda que he experimentado con el tiempo. Los obstáculos han sido parte importante del camino. Sobre todo, las cualidades que uno descubre cuando los enfrenta y sobrepasa.

Más gente irá a Mysore. Muchos más. Me pregunto: ¿cuántos de ellos se sintonizarán con este amor? ¿Cuántos enseñarán desde ese lugar? ¿Defenderán a nuestros maestros con sus vidas si es necesario? Como familia cercana, todavía más cercanos. El Gurú está dentro de nosotros, vive más allá de estos cuerpos. Su presencia la confirmo cada día en mi alfombra.

Sin ellos, no sé adónde estaría.

Así que sí, la autorización es importante para mí. Tener la bendición de mis maestros me hace sentir protegida y segura. Muchas energías encontraremos en el camino que tratarán de sacarnos de él. Pero más allá del miedo y las dudas, recuerdo diariamente las palabras de Guruji: “¿Por qué temer? Rézale a Dios.”

Y eso hago cada día con mi cuerpo y mi respiración.

Vande Gurunam Charanaravinde

Dulces palabras que resuenan en mí todos los días. Y me traen de vuelta la Presencia y el Amor.

Esto es lo realmente importante para mí.

 

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Assistant Editor: Richard May / Editor: Bryonie Wise

Photo: Leo Prieto.

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Sofia Aug 17, 2015 9:23am

Enhorabuena por todo lo que has conseguido. Me ha interesado mucho tu historia. Saludos.

residenciasarria Jun 25, 2015 4:50am

Muy interesante. El yoga es genial para mantener cuerpo y mente sanos y despejados. A los estudiantes que se alojan en nuestra residencia de estudiantes les recomendamos actividades como el Yoga u otros deportes para poder compaginar deporte y estudio y mantener una vida sana.

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Mariela Cruz

Mariela Cruz es la feliz mamá de siete maravillosos chicos, seis varones y una niña. En su vida pasada era abogado, pero se dio cuenta que no servía para pelear. El encuentro con sus maestros transformó su vida en todos los sentidos. Hoy enseña en San José, Costa Rica y es la Directora de Namasté, un espacio dedicado a la práctica del Ashtanga Yoga tradicional. Mariela cuenta con la autorización 2 del KPJAYI, ama tocar el piano y su escuela en Mysore, India.