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February 21, 2012

Dolor, Lesión Y la Revolución Calmada de Yoga. ~ Matthew Champoux {Artículo en Español e Inglés}

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“Progreso hacia esta meta es alcanzado en algunos casos primordialmente a través de una fuerte fé y devoción, pero por lo general es alcanzado por el poder de la razón. Y si la jornada transcendental es seguida sistemáticamente, la razón misma proveerá durante esta búsqueda muchas razones para creer de corazón.”

-Su Santidad El Dalai Lama

 

Robert Thurman, Foto de usuario de Flickr Tenzin Nyima.

Robert Thurman ha estado defendiendo el poder de una revolución calmada, para lograr un cambio en nuestro mundo a través del desarrollo de una sociedad consciente. Este es un proceso revolucionario no-violento y es una condición emergente que surge de lo micro a lo macro a través de decisiones tomadas por las personas arraigadas en el espíritu de la creación de una sociedad ilustrada. Thurman dio recientemente una charla brillante titulada “Revolució calmada y la era de la sabiduría”, que está en YouTube.

La reestructuración a gran escala en la sociedad a menudo ha sido iniciada a través de una Revolución Candente (violenta) y los seres humanos tienden a hacer lo mismo en un esfuerzo de cultivar el cambio en sus cuerpos y mentes a través de yoga. El yoga es un proceso que puede servir para reestructurar cómo nos relacionamos con nuestra mente y cuerpo, y tiene potencial de lograr un cambio que nos mueva desde los estados de ser habituales a la plena atención. Privación, maltrato, y patrones emocionales negativos, acciones y pensamientos violentos a menudo acompañan la incursión inicial en el proceso de nuestra práctica de yoga, por el hecho de que estas emociones a menudo se encuentran inmediatamente debajo de la superficie de una fachada contenta. Usando la Revolución Calmada de Thurman como telón de fondo, me gustaría ver el resultado principal de una revolución candente en yoga, que es la lesión y el dolor acompañante, y también ver su antídoto, La Revolución Calmada.

En el contexto del yoga postural, la Revolución Calmada se puede definir como el proceso por el cual cambio se produce en el cuerpo, resultando en dominio cada vez mayor de la asana (postura que es fuerte, estable, radiante y gozosa), y que apoya a la mente para generar cantidades cada vez mayores de compasión y sabiduría. Esto puede suceder rápidamente o lentamente. “Calma” no necesariamente significa lenta.

Personalmente me he beneficiado de todas las variedades de yoga que he estudiado (Ashtanga, Iyengar y Anusara), pero a largo plazo el “recipiente” de la serie de Ashtanga Vinyasa ha tenido la apelación más fuerte para mí. La serie de Asthanga se siente como si una comunidad de ancianos me sostienen, dando espacio y creando un entorno para estudiar el funcionamiento de mi cuerpo, mente y ego.

Como practicante de Ashtanga Vinyasa, no soy ajeno a los estereotipos que existen: de  que la práctica causa lesiones, de que fue diseñada para muchachos de 12 años de edad, etc. Como maestro, me entristece cuando los estereotipos se hacen realidad y cuando la gente hace daño a sus cuerpos con su esfuerzo comprometido de completar la serie. La serie también me hace desafiar mis ideas de lo que es físicamente posible, y en este proceso de trabajar al borde o extremo, yo también me he lesionado a mí mismo—aunque nunca de una forma debilitante como el romperse un menisco. He tenido desajustes en el cuello, espasmos en la espalda,  dolores misteriosos de los hombros, entumecimiento de las líneas de la fascia, problemas con los tendones de la corva, cosas de la cadera, y problemas en el sacro. Lo que sea, nombrelo.

Foto de Marisol Delmotte

Sin embargo, lo importante es que me he movido a través de estas experiencias y la práctica ha seguido evolucionando. Me he movido a través de la lesión y el dolor, y quiero asegurarles que continuar hacia adelante, con ciega devoción a la “mula bandha” no hará que las lesiones o el dolor resultante desaparezcan. Por otra parte someterse a uno mismo a una asistencia fuerte de un maestro, sin comunicar lo que esta sintiendo es una gran manera de hacerse daño. Hablen con sus maestros! Hay opciones mucho más dulces en la vida que despertar con el olor de una articulación sacro ilíaca friéndose en la cocina de su tapete de yoga por la mañana. La frases famosas de Pattabhi Jois, “99% de teoría, 1% de práctica” o “Practique y todo vendrá”  han sido utilizado por los estudiantes para justificar la diligencia en la práctica,  que es en sí  buena, pero  puede darse a expensas de una experiencia de dolor en el cuerpo debido a la mucha fe y poca razón. El uso eficaz de la razón proporcionará un rico paisaje en el cual se cultive la apertura del corazón, experiencias y conocimientos que forman parte integral del proceso del yoga.

Aunque las razones de empezar yoga al inicio son tan diversas como las personas que escogen la práctica, muchos de nosotros hacemos nuestro camino al tapete con la intención de disolver o hacerle frente al dolor. Quizás incluso hasta el dolor relacionado con lo que Ajahn Chah llama “la contracción de la encarnación.” Ya sea dolor debajo de la espalda baja, dolor del cuello o dolor de las extremidades, es mejor que estas experiencias sean excluidas de la ya suficientemente difícil experiencia que se llama, vida.

En el presente nos enfocaremos, a observar el dolor en lo referente a las lesiones y como un fenómeno emergente de las mismas. En otras palabras, el dolor que proviene de un patrón habitual de movimiento o estrés que está causando daño a alguna parte del cuerpo, por ejemplo:  espalda, sacro, cuello, hombros, etc. En este plano, me interesa el cómo nuestras creencias que rodean el dolor y el sufrimiento se relacionan con nuestras experiencias de yoga. Mientras que el surgimiento del dolor emocional es normal en la práctica, no hay ninguna razón por la que dolor físico sea el arroz y frijoles de su experiencia.

Entonces, Si estoy experimentando dolor en mi práctica, ¿Donde Empiezo?

En primer lugar el dolor resultante de una lesión a raíz de  yoga, probablemente va a requerir  reorientar  la práctica en base a la alineación y de hacerse una pregunta muy importante a sí: ¿Quiero practicar para largo plazo, o me sentiría bien dejando atrás esto que me trae tanta alegría? Si no nos hacemos estas preguntas y decidimos no trabajar de forma inteligente con nuestras lesiones, entonces solo estamos dando de comer con cuchara a nosotros mismos el zumo del samsara, o la existencia condicionada. Aprender a mover nuestros cuerpos correctamente alineados nos permite canalizar la energía de la gravedad cuando se mueve a través de nuestro cuerpo, la cual se crea mediante el trabajo de la acción y contracción, y dentro de la direccionalidad de la asana. La canalización eficaz de  energía, o “buena alineación” va a evitar el estancamiento y la interferencia en las áreas débiles de nuestro sistema. “Débil” en  yoga no es decir “Tienes músculos débiles,” pero más a menudo es relacionado con lo que para nosotros viene con facilidad: las áreas que naturalmente son más flexibles.

Sin embargo, la debilidad támbien puede venir por ser duro o rígido,  ya que al tratar de liberarse de la rígidez, la libertad que emerge en los tejidos con frecuencia se presenta en manera desigual y al costo de la integridad de los sistemas circundantes. En Yoga las lesiones no-agudas por lo general surgen de los patrones crónicos de movimiento que vierten la energía del cuerpo en un área en particular del cuerpo(por ejemplo, interfiriendo con el sacro lumbar o  la coyuntura Toraxica 1 durante las flexiones hacia atras), en lugar de permitir que se mueva con gracia a lo largo de todo el sistema (por ejemplo, mantener la canalización activa de  la energía en las vueltas hacia atrás a través de los puntos “articulados” en la columna vertebral mediante el uso apropiado del coxis, suelo pélvico, las líneas del psoas, y la caja torácica para crear un arco limpio y radiante). Aprender la alineación adecuada es el primer paso para abordar las causas del dolor. El apredizaje de correcta alineación requiere de un buen maestro y una actitud receptiva a las enseñanzas (¡la curiosidad y el buen sentido del humor!). Como dijo mi maestro Richard Freeman:

“La apropiada alineación es vital para mantener una práctica duradera. Y con la actitud correcta, la alineación apropiada no se siente como trabajo, sino que es la unión de los patrones opuestos que se traduce en una postura suave e incluso integrada. “

¿Qué es el dolor?

Foto de Matt Champoux

El dolor, para empezar, no es una “cosa” en sí mismo, sino un lugar, un punto en el que numerosos factores interralacionados se unen entre sí. Es el resultado de una, o un conjunto de cosas, que se unen para hacer que el cuerpo envié una señal de amenaza, para asegurar su bienestar a través del mismo. El dolor es por lo tanto el efecto de una causa, y como estudiantes de yoga, con atención plena (idealmente, esto surge a través de nuestra práctica) es nuestro trabajo estudiar este proceso de causa y efecto (conocido como karma) y aprender de ello. Investigar, sencillamente mirando a la situación con discernimiento, es el proceso mediante el cual las causas de dolor vienen a ser entendidas, y que simultáneamente trae consigo cambios dentro de nuestro cuerpo que conducen a la autenticidad e integridad en la práctica.

Para continuar, quiero asegurarle que si está sufriendo de dolor en la práctica no significa que es una mala persona, ni se sienta mal por ello. Admitir o darse cuenta de que usted tiene dolor en su cuerpo como resultado de su práctica de yoga, o durante su práctica, es el primer paso para solucionar el problema. La desesperación puede ser lo que finalmente le lleva a esta conclusión, pero espero que sea el deseo de poder seguir haciendo lo que ama. Paradójicamente y a la vez cómodamente, el dolor y/o lesiones también pueden ser bendiciones disfrazadas. El dolor tiene el potencial para guiarnos de vuelta a la dulce experiencia del sendero medio; de la verdadera alegría que se encuentra en la práctica de yoga libre de la adicción a los extremos.

El Budismo y el Yoga Postural

Hace más de 2000 años, cuando Buda se dio cuenta del valor del sendero medio y alcanzó la iluminación (la ausencia de patrones de pensamiento negativos y las preocupaciones egoístas obsesivas) extrajo la esencia de su realización en cuatro verdades, o lo que se llama las Cuatro Nobles Verdades. En el libro de Stephen Bachelor, El Budismo sin Creencias, él define estas verdades como:

1) Comprender la angustia (el sufrimiento);

2) Conocer los orígenes de la angustia (el sufrimiento);

3) Conocer el cese de la angustia (el sufrimiento);

4) Caminar (cultivar) el camino de la resolución que conduce a la cesación de la angustia (el sufrimiento).

En respuesta a estas verdades, en el libro Introducción al Tantra, Su Santidad el Dalai Lama ha resumido cómo debemos actuar en respuesta a las Cuatro Nobles Verdades asi: “conocer los sufrimientos, renunciar a sus causas; lograr la cesación del sufrimiento, y seguir los caminos verdaderos. ” Aplicando esto a la experiencia de dolor en la práctica del yoga, saber que hay dolor, darse cuenta de que el dolor tiene una causa (que puede ser  resultado de falta de alineación), hacer cambios en la práctica para poner fin al sufrimiento, y continuar con la  práctica en manera que se acabe con el sufrimiento, y que conduzca a la cesación de la angustia. Practique inteligentemente. Practique sin violencia. Practique con alegría y conciencia discriminativa. Practique con un conocimiento de causa y efecto, con la conciencia de las funciones del karma. Practique con una actitud de alegría, de jugueteria, o de buen humor, y con la mente  iluminada. Tomarnos a nosotros mismos muy en serio es una de las maneras más rápidas de hacerse daño.

Una distinción muy importante que hacer es que el dolor no es necesariamente el sufrimiento y el sufrimiento no es necesariamente el dolor. El dolor es la experiencia aguda, fisiológica y el sufrimiento es el aspecto psico-emocional de una experiencia que a menudo vinculamos al dolor, por ejemplo, perturbarse y decir:  ¡Santo @ $ ^!% $ @! Mi brazo está atrapado bajo una roca y me voy a morir es muy diferente que decir: ¡Santo @ $ ^!% $ @! Mi brazo se encuentra atrapado y mi cuerpo está experimentando fuerte dolor, ¿cómo puedo actuar de manera que me liberé a mi mismo? Esta distinción es vital, ya que la conciencia del dolor crea un espacio para que podamos observar nuestra situación y trabajar con lo que tenemos.

Tenemos que usar nuestra conciencia, nuestras habilidades de observación para ver qué pasa con el dolor y por qué está allí, pero también tenemos que evitar usar la excusa espiritual de simplemente decir: “¡Oh, hay dolor en mi cuerpo, puedo sobrepasarlo porque sé que el dolor no es lo mismo que el sufrimiento y que el dolor está vacio de existencia propia.” Este no es el punto. ¡Ahimsa, la no violencia, por favor!

Si usted tiene dolor crónico en la práctica ¿por qué elige vivir en dolor? No hay ninguna cualidad redentora del sufrimiento del dolor.

Tal vez, usted no está conscientemente “eligiendo” ese dolor, pero si ha estado presente durante mucho tiempo, tal vez, vale la pena examinar el por qué sigue ahí, y por qué no se ha ido. Muchos de nosotros estamos sujetos a la actitud de  “Sin dolor No Hay Ganancia” o “Lo que no mata te hace más fuerte” que supuestamente acompaña el éxito en múltiples dimensiones de nuestra vida (tanto en nuestros puestos de trabajo y en el ejercicio). Por otra parte, muchos de nuestros orígenes judeo-cristianos nos recuerdan lo que podríamos llamar una “calidad de redentor” que se puede encontrar en el sufrimiento. Este se encuentra incluso en nociones hindúes más tradicionales de tapas, o austeridades, que implican pasar por extremas variedades de sufrimiento físico con fines de purificar el karma negativo o la adquisición de poderes espirituales, siddhis. Aunque hay ejemplos de estas prácticas que cultivan intencionalmente el dolor con el fin de observar el efecto del dolor en la mente, no creo que la mayoría de nosotros se dirige a nuestro estudio de yoga más cercano con esta intención en el corazón. Puedo imaginar, “Ay Caramba  he tenido un día muy largo en el trabajo, me gustaría ir a tirarme algunas austeridades ahorita mismo!” Si hay presencia de dolor en su cuerpo, por favor, de un paso hacia atrás y considere el porqué de su existencia.

Foto de Annetta Kolzow

Varias lesiones y dolores son percibidos como una evolución en la práctica, un símbolo de progreso, o incluso en algunos círculos, un símbolo de estatus, por ejemplo, romperse una costilla en flexiones hacia atrás. Me gustaría argumentar que realmente no está bien y que es un desperdicio de tiempo. Es señal de un extremismo no saludable. Yoga se trata de equilibrio y de trabajar con la naturaleza de la luz y la oscuridad, el yin y el yang, prana y apana, espiral interior y exterior para iluminar la verdad. Se trata de encontrar el camino medio, y mientras que el dolor puede, de hecho, ser una señal de que la sanidad se está produciendo, vale la pena consultar a un maestro con experiencia para que le ayude a determinar si el dolor es, en efecto, un signo de ruptura de los enlaces de la disfuncional habitual psico-fisiológico, o si es un signo de violencia. En última instancia, el dolor puede guiarnos y promover evolución. Puede ser una guía que nos muestra donde podríamos estar actuando sin inteligencia, donde hay un vacío en nuestra comprensión. Puede catalizar una cognición de las señales vitales de sensaciones internas que hacen que podamos disfrutar yoga por el resto de nuestras vidas! La conciencia de compasión, el buen humor y discriminación son tres de las cualidades más importantes para cultivar cuando se trabaja activamente a través de las “partes rígidas” de nuestra práctica-en el camino hacia la salud.

¡Me lesioné en el Yoga! La práctica debe ser mala para mí, y debo ir a buscarme algo mejor.

De las muchas cosas que el yoga ha traído a Occidente, una de las cosas que nos ha traído es una rápida diversificación de los sistemas y estilos de yoga. Esto nos han llevado a la tendencia de “andar de compras” a medida que buscamos cual es el mejor, incluso si es sólo por el precio. Nuestras mentes están bien entrenadas para discriminar cuando se trata de nuestros materiales y bienes de consumo, y el truco es, ¿cómo podemos aplicar esta misma distinción a nuestra experiencia en los diferentes sistemas de yoga? De este modo muchas veces pensamos, “esta práctica funciona para mí y esta no” o “este es el estilo de yoga de corazón y este estilo no” o ” oh, esta práctica me hace daño y ésta no “o “la alta temperatura ayuda a la desintoxicación.” Así que mientras se forman opiniones propias sobre yoga y lo que está bien y lo qué está mal, desde una perspectiva más integral, propongo que cualquier sea la práctica que elija, debe: a) esté atento a su alineación, y, b) quédese con un estilo durante un tiempo antes de saltar a otro innecesariamente. Permanezca con dicho estilo aunque las cosas se pongan difíciles y compruebe si funciona, compruébelo por usted mismo. Pregúntese que parte de la experiencia lo esta nutriendo. Pregúntese por qué pasa tanto tiempo personificando a los pretzels. Si se lastima en la práctica al principio, no es una razón suficiente para abandonar el barco y cambiarse a un sistema diferente.

Al cultivar una práctica de yoga postural, lesiones leves (por ejemplo, como resultado de las pruebas de los límites que se requiere para la evolución) es normal que de vez en cuando, y pueden ser una señal de que su práctica está evolucionando y pasando a un nivel más profundo. También puede significar que está practicando de una manera desequilibrada. El dolor y las lesiones van y vienen, y la capacidad de cicatrización de una práctica bien desarrollada tiene el potencial de apoyarnos incluso a través de estas experiencias comprometedoras. Idealmente, nuestra práctica es el cultivo de un espacio seguro para que la mente se relaje y, en última instancia, nos apoya para empezar una exploración de las implicaciones más profundas de yoga. La práctica debe ser un foro para el desarrollo de su conciencia discriminativa, su capacidad para buscar la causa de un efecto en particular y actuar en consecuencia a esto. Significa: a) o bien buscar otra práctica de yoga / aumentar su comprensión de lo que es yoga  y de cómo trabajar con la alineación, b) reducir la velocidad y escuchar al cuerpo, c) hacer más preguntas a su maestro. Sanarnos a nosotros mismos a través del yoga requiere atención a las sensaciones profundas en el cuerpo y en la forma en que estos patrones se reflejan en la respiración.

Fui enseñado desde el inicio que la lesión no es algo malo, sino más bien una oportunidad para prácticar. La lesión puede crear un camino para la comprensión de la naturaleza de los patrones de movimiento perjudiciales y tiene el potencial de llevarnos a un lugar auténtico, al centro de la práctica. En otras palabras, si se desgarra el músculo intercostal, o tiene una costilla torcida, ¿cómo se puede adaptar su práctica a la experiencia, no en el sentido de evitar la lesión, pero en el sentido de danzar con ella-de ver el obstáculo como un amigo disfrazado? ¿Cómo puede el recipiente de su escuela de yoga apoyarlo a abordar eficazmente estos problemas a medida van surgiendo? Si después de una variada investigación se da cuenta que su escuela de yoga no ofrece un recipiente seguro en el que el trabajo se pueda realizar, entonces recomiendo buscar otro sistema que apoye mejor su evolución y despertar. Aunque se considera que es una práctica avanzada, yo aviso a la mayoría de mis estudiantes que deben practicar con el recipiente de la lesión con la mente abierta y atenta, ojos suaves, y con el corazón compasivo. Debemos aprovechar cada situación que se plantea para profundizar nuestra experiencia de respiración y de la misma yoga.

En las sabias palabras de LeVar Burton, “No tiene que tomar mi palabra para ello!” Comprobando todo esto por usted mismo, digeriendolo, es lo que construye el fuego en el corazón y lo que va a liberar en última instancia el gran potencial del yoga como un vehículo para la transformación positiva, una vida libre de dolor, y la sanidad en las múltiples dimensiones de su ser. Este gran trabajo en última instancia, nos cambia a nosotros mismos, a nuestra comunidad y, por extensión, al mundo. Esta es la revolución calmada de yoga.

Te deseo felicidad, compasión y sabiduría en su jornada evolutiva de yoga.

Matt Champoux es un maestro de yoga, un antropólogo de conservación, y un ornitólogo. Él ha sido un estudiante de yoga desde 2001, pero creció con maestros budistas alrededor de su casa mientras crecía en Boulder, Colorado. La experiencia de Matt incluye estudios en profundidad del hinduimso, tantra, el budismo, ecología, biología y antropología, y ha sido maestro de Yoga Ashtanga desde 2005. Como un maestro de yoga que promueve la práctica del “interior” de transformación para lograr un cambio positivo en el mundo “exterior.” Y en Human Nature Photography, Matt utiliza sus imágenes para cultivar el entusiasmo por el mundo natural con el fin de obtener apoyo para su protección, además de proporcionar la comunidad del yoga con el retrato de yoga. Matt enseña inmersiones de yoga en los Estados Unidos e internacionalmente, y actualmente tiene su sede en Yoga Workshop en Boulder, Colorado.

Ensayo traducido por: Karla Mcneil; revisado y preparado para Elephant Journal por Jeannie Page.

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